Vida cristiana

Te dices “católico(a)”. ¿Has leído siquiera una vez el CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA?, para conocer y defender tu fe?

¿ES CHILE UN PAÍS CATÓLICO?

 Tomás de Guzmán

La pregunta se la formuló en su tiempo san Alberto Hurtado. Y hoy, al igual que en aquel entonces, cobra plena actualidad. Vemos un panorama desolador en la sociedad, donde cada uno quiere hacer lo que se le da la gana, en nombre de la “libertad”, incluso, de la “democracia”. Muchos quisieran incluso que no existiera ningún tipo de ley, de reglamento, de ordenanza. 

Se sienten amenazados en su libertad y en sus “derechos” si alguien trata de imponerles alguna obligación, algún deber. Ese es el problema: se exigen -a veces de manera violenta- “derechos”, pero nadie protesta por cumplir “deberes”. El caos, la confusión moral que hay es alarmante, escandalosa, para decirlo directamente: hombres reclaman la categoría de “matrimonio” para su unión con otro hombre; de igual manera, mujeres para unirse sentimentalmente a mujeres. Nadie toma en cuenta que Dios creó “macho” y “hembra”, a quienes dio el mandato-invitación de “crecer y multiplicarse”, cosa imposible en una pareja homosexual o lésbica. Políticos que se presentan como “cristianos” (principalmente “católicos”), se acomodan a las exigencias de esos grupos, coqueteando con la posibilidad de crear leyes que les permitan contraer “matrimonio”. Total, se trata de sumar votos, no de restarlos. 

Muchos, muchísimos “cristianos” asisten a espectáculos y festivales incluso televisados, donde “humoristas” hacen gala de groserías de grueso calibre, de doble (y hasta triple) sentido, de vulgaridades que sólo se escuchan en grupos cerrados, riendo y aplaudiendo como si se tratara de lo más normal y ejemplar. Muchos de ellos asisten a Misa y al Culto dominical, se creen personas muy religiosas, pero no reprueban con su actitud esas rutinas que nada tienen de cristianas, sino que constituyen verdaderos espectáculos paganos, “sin Dios ni ley”. Qué decir de las “cristianas” que exhiben su cuerpo, sus senos, nalgas y formas femeninas impúdicamente, provocando la lascivia masculina a sabiendas en playas y piscinas, gracias a “trajes de baño” que en la práctica lo muestran todo, no dejando algo a la imaginación. Sin embargo, la mayoría de ellas son “católicas de Misa dominical”, que se persignan con agua bendita, “comulgan” (sin confesarse de los escándalos que dan en la playa o piscina), llevan medallitas benditas, son “devotas” de este o de ese otro santo, pero sus vidas son un escándalo, en nada se diferencian de las mujeres paganas, de esas que no están interesadas en las cosas de Dios, en la vida espiritual.

Por último, no cabe duda que la mayoría de los católicos jamás ha abierto las páginas del Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado por Su Santidad Juan Pablo ll. Pero se apresuran a comprar la última novela de moda, el último best seller. Una incongruencia total entre lo que se cree y cómo se vive. ¿Es Chile en país católico? Sí, claro que sí; pero, como se ven las cosas, al parecer sólo de nombre.

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